jueves, 13 de octubre de 2011

La hoz y el martillo redux

A pesar de que en ciertos círculos intelectuales se ha intentado regresar a las teorías económicas de Karl Marx, eso es ya imposible. No porque el actual sistema-mundo capitalista no necesite severas modificaciones estructurales para superar sus aporías y grandes males, sino porque el sistema social contemporáneo es otro. Ha devenido en algo distinto al que Marx observó, criticó y describió. En la actualidad, no se necesita más marxismo (excepto, quizá, su filo de crítica social), sino más teoría de sistemas. Quizá la futura implosión del sistema capitalista sea un hecho que se verificará sin más en el porvenir; pero, por lo pronto, se exigen mejoras en el corto plazo y reformulaciones teóricas que, a mi entender, exceden las enseñanzas de Marx. Justo esto es lo que argumento en el ensayo del cual presento aquí un extracto:

Wall Street
Después de la llamada gran quiebra del sistema financiero global en el último trimestre del 2008, diversos comentaristas, teóricos y analistas políticos, volvieron su mirada al marxismo. Que esto haya ocurrido en los diarios, revistas y foros de debate izquierdistas de siempre y de la pluma de los consabidos intelectuales de dicha tendencia política, es de lo más normal. Pero que reconocidas publicaciones “liberales” o de derecha, como la británica The Economist y la mexicana Letras Libres, se subieran al tren de las críticas al sistema, hasta llegar al caso de la prestigiosa revista conservadora estadounidense Foreign Policy dedicando su portada a la retoma de los postulados marxistas sobre el desenvolvimiento de la economía capitalista mundial, sí que es de llamar la atención.[1]
Aparte del asombro inicial, la idea de que Marx y sus teorías ocupen en la actualidad la mente y la tinta de los intelectuales y periodistas conservadores tiene una explicación translúcida: marxismo y conservadurismo tienen una esencia y una raíz común; a saber, el liberalismo clásico del siglo XIX. En palabras del teórico que ha visto con penetración dicha circunstancia, el sociólogo estadounidense Immanuel Wallerstein: “… el conservadurismo, el liberalismo y el marxismo… fueron ideologías sistémicas mundiales”[2]. Su objetivo fue el control estructurado, maleable y dinámico de las masas que, tras el apaciguamiento de la Revolución francesa, se vieron de pronto quizá no tanto ante la posibilidad real como ante el deseo de hacerse con el poder del Estado.

Stalin, desde la perspectiva del realismo soviético
Los detentadores del poder desde aquellos tiempos sustanciales para la historia del mundo moderno, comprendieron que una vez que las masas echaron a volar su imaginación y su deseo, podían desbordarse más tarde o más temprano. El orden ideológico liberal puso entonces en marcha tres estrategias fundamentales para el control del cambio: 1] la creación de las identidades nacionales; 2] la redistribución de la plusvalía un poco arriba del mínimo indispensable para crear la apariencia de confort, y 3] el otorgamiento del derecho al voto a cierto grupo importante de la sociedad[3]. De manera relevante, “la estrategia liberal fue aplicada en la práctica por los esfuerzos aunados de conservadores y socialistas”[4]. Así, históricamente, “después de 1848 (y hasta 1968) tanto los conservadores como los radicales modificaron sus posiciones en la práctica, e incluso en la retórica, para ofrecer versiones de su ideología que resultaban ser meras variantes del programa político del centro liberal”.[5] En suma, éstas se redujeron a posturas sobre la modulación de la aceleración del cambio: casi estático, moderado o acelerado, respectivamente, para el conservadurismo, el liberalismo y el socialismo-comunismo...
El ensayo completo puede verse en la página de la Gaceta de Ciencia Política del ITAM (Año 7, número 2), donde fue publicado: http://gacetadecienciapolitica.itam.mx/?page_id=98
O bien en mi página de ISSUU: http://issuu.com/manuelguillen/docs/la_hoz_y_el_martillo_redux_gaceta_v2



[1] Respectivamente, bajos los títulos conceptuales “Under Attack: Get the Rich”, volumen 391, nº 8625, 20 de abril del 2009, “¿La última cena del capitalismo?”, Nº 77, mayo del 2009, y “The Big Think Issue: Marx, Really?”, nº 172, mayo-junio del 2009.
[2] Wallerstein, Immanuel, “La revolución francesa como suceso histórico mundial” en Impensar las ciencias sociales, Tr. Susana Guardado. México, Siglo XXI Editores-CIICH-UNAM, 1998, p. 19.
[3] Sigo a Wallerstein en Después del liberalismo, Tr. Stella Mastrángelo. México, Siglo XXI Editores-CIICH-UNAM, 2005, pp. 99-104.
[4] Ídem, p. 100.
[5] Cfr., Wallerstein, Immanuel, Conocer el mundo, saber el mundo, Tr. Stella Mastrángelo. México, Siglo XXI Editores-CIICH-UNAM, 2007, pp. 46-47.

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