lunes, 8 de agosto de 2011

El declive financiero imperial

La actual crisis del techo de la deuda pública estadounidense pone al descubierto una realidad largamente aplazada: a los Estados Unidos de América, en tanto que potencia mundial, pronto le quedarán sólo sus armas. En todos los demás terrenos de la productividad capitalista ha sido rebasado desde hace años por una serie de competidores mundiales, a la cabeza de los cuales se encuentra China, que ya perfila su moneda, el Yuan, como la nueva divisa de referencia internacional. En el inmimente número de Replicante de agosto, realizo un breve análisis de esta circunstancia, y he aquí un avance de mi artículo (se puede ver completo en la liga http://revistareplicante.com/politica-y-sociedad/el-ocaso-del-imperio-financiero-estadounidense/):

"El endeudamiento desaforado de Estados Unidos tenía como fundamento su prestigio internacional. ¿Quién no querría prestarle a la unipotencia mundial? El pago estaba garantizado y además con intereses de por medio. Para el Estado norteamericano la deuda tenía pleno sentido, dadas las circunstancias de su estancamiento productivo real. Su moneda es todavía la referencia financiera global y su intervención pone en marcha la productividad de un amplio conjunto de conglomerados transnacionales que inciden de manera decisiva en la economía mundializada, la mayoría de ellos ya no en los sectores económicos duros, sino en los especulativos: consorcios de manejo, producción y reproducción de capitales electrónicos con base en la usura financiera. No importando la viabilidad a largo plazo de estas supuestas fortalezas económicas, el Estado norteamericano promovió una laxa política económica que acicateó la desmesura de este tipo de empresas. En su papel de promotor y mediador económico, aprovechó durante casi una década (del inicio al final de la Administración Bush) el espaldarazo ficticio de la economía mundial fundamentada en la especulación financiera. Muchos han criticado (ciertamente con pertinencia) la demencia administrativa de los particulares implicados en la gran quiebra del 2008, pero pocos han enfatizado la irresponsabilidad del Estado norteamericano en la promoción de la misma, ya que después de todo, quien pone en circulación la dinámica financiera y productiva de un país es el Estado...".

Espero que les sea de interés y nos vemos ya en unos días en la nueva www.revistareplicante.com



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